TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD
Son un grupo de afecciones de salud mental en las cuales una persona tiene un patrón prolongado de comportamientos, emociones y pensamientos que es muy diferente a las expectativas de su cultura. Estos comportamientos interfieren con la capacidad de la persona para desempeñarse en las relaciones interpersonales, el trabajo y otros escenarios.
lunes, 8 de junio de 2015
¿Que es la personalidad?
- Cuando hablamos de trastornos de la personalidad nos referimos a aquellos casos en los esta se ha ido desarrollando de un modo anòmalo, ya que poco a poco ha ido adquiriendo rasgos y mecanismos psicològicos inadecuados hasta construir un autentico trastorno psicopatològico.
- El término desarrollo implica en psicopatología una elaboración lenta y progresiva del trastorno dentro de la biografía de esa persona, no se puede delimitar con exactitud el momento en que empieza a desarrollarse el trastorno que le distingue de los llamados "procesos", que se caracterizan por su aparición relativamente brusca. A partir de un momento dado, en que se puede apreciar claramente una ruptura en la biografía de esa persona, tal como sucede con la esquizofrenia, con determinados tipos de depresión, etc.
- Los trastornos de la personalidad suelen ser consecuencia de factores educacionales y de una serie de experiencias sucesivas, de vivencias intensas intensas, a veces traumáticas, experimentadas por una persona con un temperamento más o menos proclive a desarrollar este tipo de anomalías. Ante estas situaciones se introduce un mecanismo de defensa, que puede servir de alivio a corto plazo pero que, a la larga, será perjudicial.
- En los trastornos de la personalidad parece más adecuado hablar de "anomalía", más que de enfermedad, es decir, hay que situarlos dentro de ese campo intermedio entre la salud y la enfermedad. No se trata de personas sanas, pero tampoco se puede decir que se trate de enfermos mentales, en un sentido estricto. De hecho, no implican una enajenación del "yo", una absoluta pérdida de responsabilidad, aunque sí un condicionamiento de la conducta, más o menos intenso, dependiendo de cada caso particular. Por este motivo, desde el punto de vista judicial los trastornos de personalidad no se consideran eximentes de delito, aunque sí atenuantes.
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